Mostrando entradas con la etiqueta empleo freelance. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta empleo freelance. Mostrar todas las entradas

miércoles, 10 de abril de 2013

Te encuentras buscando un trabajo freelance?

La competencia laboral y la posibilidad de encontrar una opción realmente beneficiosa es más limitada, de ahí que el mercado laboral pone a flote un modelo de desarrollo profesional, con una interesante aceptación -aún para los que ya tienen un empleo-, se trata del trabajador freelance.

¿Cuántas veces no has oído? 


"Haré un trabajo desde casa y en mi tiempo disponible". Sea que lo tomes como una segunda fuente de dinero o en forma fija, este esquema implica ciertas características, que debes considerar para crear ofertas para trabajar freelance de valor y que se ‘coticen' tus servicios.
Generalmente,realizar un trabajo freelance se asocia con un profesional que tiene, en cierta medida, disponibilidad para administrar mejor su tiempo y trabajar en más de un proyecto.

"A muchas compañías les resulta cómodo contratar bajo esta modalidad, porque no las obliga a otorgar prestaciones o a gastar en infraestructura para que los empleados realicen su trabajo, siendo un ahorro para ellos".

Un aspecto importante en esta modalidad es la experiencia. Hay que tener una carpeta con trabajos que avalen tus capacidades y la calidad de las propuestas, así contarás con más herramientas para vender un proyecto.
Quienes decidan tener un trabajo freelance, en forma fija o como segundo ingreso, deben ser tolerantes, observadores y creativos, pues no se trata de vender un simple servicio, sino de responder a una necesidad o, más específico, ofrecer un proyecto con valor agregado.

A su vez, un freelance puede trabajar "hasta más horas", porque siempre busca nuevas propuestas que le representen un ingreso económico y la posibilidad de ampliar su experiencia.

Por ello, algunas cualidades importantes en quien decide operar bajo este modelo, son: paciencia, disposición, actitud de servicio, aprender a aceptar errores, tener conocimiento pleno de los clientes y ser muy disciplinado.

La aventura de tener un trabajo desde casa es ‘dura', pues se tiene que competir agresivamente sin peder la cordialidad.

Por ejemplo, si un empleador te pide que le organices un proyecto y de repente lo cancela, debes hacerle ver que tu tiempo e ingenio tiene un precio, sin embargo la manera en que se lo indiques debe ser cordial, pues no sabes qué tipo de contacto puede representarte en un futuro.

Manos a la obra

La mentalidad de la persona que realiza un trabajo desde casa se enfoca en ofrecer un servicio diferenciado. Para cumplir ese objetivo debes descubrir y dar a conocer tu marca propia, con ello tus proyectos serán mejor valorados. He aquí el concepto aplicado Personal Branding (marca propia), que ha sido utilizado por varios gurús como Tom Peters, Gary Hamel y Peter Drucker.

1. Distingue tu oferta

Para que tu trabajo freelance prospere es fundamental que sepas desde el principio lo que vas a ofrecer, a quién y cómo. Piensa en tu sello distintivo, por ejemplo: ser un experto en sacar adelante ‘bomberazos', en generar propuestas y materiales de un día para otro porque tienes los contactos, o que manejas información de primer nivel porque tienes mucho tiempo desenvolviéndote en un mismo ámbito. Cada quien tiene un sello particular, piensa en el tuyo.

2. Agenda en mano.

La habilidad de respuesta, es decir la velocidad con que atiendes los requerimientos de tu cliente, es lo que marca la diferencia en un trabajo de freelance y uno de los grandes valores a cuidar para recibir otros proyectos. Esto significa que debes tener muy claro si cuentas con la capacidad y tiempo para cumplir con esa característica.

3. Disciplina. 

Puedes caer en la tentación de no organizarte (sobre todo si ya tienes un primer ingreso de fijo). Es vital desarrollar una estrategia de trabajo y cumplirla. Decide cuántas horas invertirás en este trabajo freelance, de cuánto tiempo dispones para ir a cobrarlo (hacer trámites administrativos) y para buscar nuevas ofertas.

4. Analiza tu mercado

Ofrecer proyectos "sin ton ni son" puede representarte pérdidas. Define quiénes son tus clientes potenciales y por qué. Averigua qué experiencia han tenido algunas otras personas que trabajen para ellos. Sé claro en investigar su dinámica de operaciones; forma de pago; la metodología para solicitarte un proyecto o cambios en el mismo; los tiempos de entrega; analiza si debes pasar antes una prueba, ente otros datos que consideres de interés para ingresar una oportunidad en esa organización.

5. Competencia

Para distinguirte además de dominar tu propio trabajo debes conocer el de otros. Observa cómo se mueven los demás freelancer en su campo de trabajo y haz una lista de las cualidades que esas personas reúnen, y por las cuales han sido requeridos por las empresas.

6. Finanzas en orden

La mayoría de los profesionales independientes cobran con recibos de honorarios o por derechos de autor, esto implica regularizar tu actividad en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Parece insignificante pero es fundamental que destines un espacio a esta actividad, en especial a los futuros trámites que debas realizar.

7. Capacitación

Incorporar nuevos conocimientos te permite generar mejores propuestas. Los expertos recomiendan dedicar como mínimo 10% de tu tiempo a la investigación y a la capacitación. Piensa cómo podrías cumplir con esta característica, bajo el esquema laboral que tengas actualmente. Diversificar tus proyectos, permitirá que te identifiquen como un profesional que aporta ideas y soluciones innovadoras.

8. Calidad no cantidad

Cuando una persona hace trabajo freelance, regularmente cree que lo mejor es tomar unos, dos y cientos de proyectos para generar grandes ingresos, el riesgo es que con tanta entrega pendiente pierdas calidad.

8. Tiende tu red

Para un trabajador independiente su mejor herramienta es el Networking (red de contactos); debes trabajar en ella, desde crear tu agenda hasta fomentar el vínculo con cada uno de los contactos. Esfuérzate por llevar a tu negocio cambios que no te generen un gran desembolso, como enviar correos electrónicos para darle seguimiento a tus entregas, hacer nuevas propuestas y agradecer a las fuentes que te ayudaron en esta labor.

9. Cuentas claras, amistades largas. Las prácticas de fidelización, es decir, trabajar en forma continua con una empresa, en esta modalidad, deben aplicarse según un principio básico "mide que tan rentable es cada cliente, clasifícalos de acuerdo a quien repunta tus ganancias o quién te aportaría más si ofrecieras un detalle adicional.

jueves, 28 de marzo de 2013

30 prácticas freelance de alto riesgo


En Freelancefolder han elaborado una lista con algunas de las prácticas que pueden resultar más arriesgadas para tu trabajo freelance. Las hemos completado con nuestros puntos de vista:

1. No informarte sobre un nuevo cliente


No tengas ninguna duda: tu cliente ha obtenido información sobre ti antes de contratarte, ya sea preguntando a otros clientes o buscando en Internet. Y es normal que así sea. Tú también deberías “investigar” un poco para comprobar que ese cliente no ha dado problemas anteriormente, por ejemplo, a la hora de pagar las facturas.

2. No solicitar una parte del pago por adelantado


Si el cliente es nuevo, y no tienes referencias sobre él, deberías solicitar el pago de una parte por adelantado. De esta forma, si algo sale mal, al menos cobrarás una parte del trabajo freelance.

3. Iniciar el trabajo antes de llegar a un acuerdo formal


Antes de empezar a trabajar, asegúrate de que el cliente ha dado el visto bueno al presupuesto y está dispuesto a arrancar el proyecto. No sería la primera vez que, después de un par de días en los que has intentado adelantar trabajo, el cliente te comunica que se echa para atrás.

4. Arrancar el proyecto antes de entender qué es lo que el cliente quiere


No te pongas manos a la obra hasta que estés completamente seguro de haber entendido qué es lo que el cliente busca. Es mejor preguntar todo lo necesario en ese momento, insistiendo las veces que haga falta. De lo contrario puede que, una semana más tarde, descubras que vas por el camino equivocado.

5. Intentar ser el profesional más barato en tu área de especialidad


La lucha por ofrecer el precio más bajo suele ser suicida: cualquier otro profesional, en cualquier otra parte del mundo, puede ofrecer un precio más ajustado en cualquier momento y, por si fuera poco, tu trabajo freelance puede convertirse en una commodity.

Además, si rebajas demasiado tus tarifas, los ingresos que conseguirás no te servirán para llegar a fin de mes. Incluso si este método te permite conseguir muchos clientes, solo tienes dos manos y un cerebro, y difícilmente podrás atenderlos a todos a la vez.

6. Trabajar gratis para conseguir después un buen proyecto


Las promesas se las suele llevar el viento: por muy suculento que sea el proyecto prometido, es fácil que tu aventura con ese cliente acabe en el momento que te niegues a seguir trabajando gratis. No dejes que te utilicen.

7. No repasar tu trabajo con cuidado antes de entregárselo al cliente


El último repaso es crítico: nos permite descubrir y corregir errores, limar imperfecciones, afinar detalles… En definitiva, es el que muchas veces nos permite entregar un trabajo de alta calidad.

Este repaso final puede marcar la diferencia entre un buen profesional y un profesional excelente.

8. Gestionar mal el tiempo


Busca un sistema y unas herramientas de gestión del tiempo que te permitan entregar los proyectos en las fechas previstas. Si, a pesar de todos tus esfuerzos, no lo consigues, será el momento de revisar tus estimaciones.

9. Renunciar a una presencia online


En el entorno actual no queda otra alternativa: tienes que trabajar tu presencia en Internet utilizando tu web, tu blog y la participación en redes sociales. Todas estas herramientas te servirán como altavoz para difundir tu trabajo.

10. No analizar lo que los clientes opinan y piensan de tu trabajo


Deberías estar preparado para detectar tanto tus puntos fuertes como tus debilidades. La mejor manera de hacerlo es saber qué piensan tus clientes de ti y de tu trabajo, y qué opiniones van vertiendo en la red y entre sus conocidos.

11. Tardar demasiado en responder a un cliente


¿Cuanto tiempo transcurre desde que recibes una petición de información -o presupuesto- hasta que contestas? Tu cliente no quiere esperar, y enseguida dará prioridad a otros proveedores. Organiza tu tiempo de forma que, aunque tengas trabajo, seas capaz de responder enseguida a tus clientes potenciales.

12. Convertirse en un quejica y un gruñón


¿Estás todo el día quejándote en público? ¿Los contenidos que publicas en Internet -en tu blog, en Twitter, etc.- siempre se centran en los aspectos negativos del trabajo? Si es así, no debe extrañarte que los clientes prefieran no trabajar contigo…

13. No poner al día tus conocimientos


La tecnología cambia a toda velocidad. Las necesidades y las exigencias de los clientes también. Aparecen nuevas herramientas, nuevos enfoques, nuevas formas de hacer las cosas.
Parte de tu trabajo consiste, precisamente, en estar siempre al día para ofrecer al cliente la solución más eficaz. Por eso, aunque tengas mucho trabajo desde casa, tienes que sacar el tiempo necesario para seguir creciendo y aprendiendo.

14. Trabajar con medios técnicos atrasados


No se trata de contar siempre con la última novedad tecnológica (semejante gasto acabaría con tu negocio). Pero debes tener en cuenta que un equipo informático obsoleto ralentiza tu trabajo y te hace perder tiempo y dinero. Lo más normal es que tengas que renovar tu equipo cada 2 ó 3 años.

15. Descontrol en los gastos


Si no llevas un control de tus gastos, es fácil que un día, casi por sorpresa, te encuentres en números rojos. Anota bien todos tus gastos y conserva todas las facturas para obtener las desgravaciones fiscales que te corresponden.

16. Subestimar el tiempo que lleva realizar cada proyecto


Tendemos a aceptar todos los proyectos que nos ofrecen. El trabajo se amontona y esto hace que muchas veces resulte imposible ajustarse a las fechas comprometidas. Para justificarlo, nos engañamos a nosotros mismos: realizamos estimaciones poco realistas, en las que todo sale a la perfección y finalizamos los proyectos en un tiempo récord… La realidad se encarga de ponernos en nuestro sitio: llegan los retrasos y las quejas -justificadas- del cliente.
Cada proyecto requiere su tiempo, y es preferible comunicar al cliente que no vamos a poder abordar el suyo hasta cuando tengamos tiempo disponible.

17. No solicitar ayuda cuando la necesitas


Cuando estás bloqueado/a, lo más útil es solicitar ayuda. Las circunstancias pueden ser muchas: un problema informático, una duda a la hora de pagar impuestos, problemas para llevar las cuentas, o incluso un exceso de trabajo para el que necesitas la ayuda de otro profesional.

18. Navegar y jugar con el ordenador en vez de trabajar


No importa las horas que pases delante de la pantalla: si no te centras en las tareas del trabajo, ese tiempo no sirve. No te engañes a ti mismo: navegar, jugar con el ordenador, participar en redes sociales no cuenta como trabajo realizado, y no va a hacer que finalices los proyectos a tiempo.

19. No descansar, ni reservar tiempo para tus vacaciones


Todo el mundo necesita descansar de vez en cuando para cargar baterías y volver al trabajo con energía renovada. Programa tus descansos diarios y cúmplelos. Aunque tengas un montón de proyectos pendientes también debes encontrar un hueco para tus vacaciones. De lo contrario, en un par de años estarás cansado de tu profesión.

20. Procrastinar / dejar el trabajo para más adelante


Hay personas que nunca encuentran el momento adecuado para realizar el trabajo. Lo van posponiendo y, cuando el día de la entrega está cerca, ya es demasiado tarde. Evidentemente esta actitud es muy complicada de mantener para un profesional freelance.
De hecho, lo mejor que puedes hacer es adelantar trabajo, de forma que, aunque surja un imprevisto, siempre serás capaz de reaccionar.

21. Entrar en modo pánico


Cuando las cosas se ponen feas, cuando algo sale mal, lo último que debes hacer es perder los nervios. Conserva la calma. Ya sabes que el pánico no va a ayudarte a resolver ningún problema.

22. Dejar escapar las oportunidades de negocio


Es muy fácil dejar que las oportunidades se escapen cuando estás demasiado ocupado/a con el día a día de los proyectos. Pero debes tener en cuenta que si no atiendes las peticiones de presupuesto e información de los clientes potenciales, más adelante puedes encontrarte sin trabajo. Entonces las echarás en falta.

23. No aumentar tus presupuestos/tarifas cuando el alcance del trabajo supera lo acordado


No pierdas de vista nunca el alcance del proyecto que has acordado. Es importante que comuniques al cliente, y que traslades al preci0 final, los esfuerzos y las peticiones “extra”, porque de lo contrario acabarás perdiendo dinero.

24. No sacar tiempo para tu familia y amigos


Tu negocio es importante, pero si te impide dedicar el tiempo necesario a tu familia y amigos, puede que el esfuerzo no merezca la pena. A la larga, puedes acabar lamentándolo.

25. No cumplir los plazos de entrega


Los plazos de entrega están para algo. Intenta cumplirlos siempre y, en el caso de que te resulte imposible, comunícaselo al cliente con antelación.


Y todavía hay prácticas más arriesgadas:

26. Hablar mal de un cliente en tu blog, o en las redes sociales


A menos que estés seguro de que el cliente es un estafador, será mejor que te guardes tus opiniones para ti mismo. Es difícil que un cliente acepte trabajar con alguien que va hablando mal de la gente.

27. Plagiar el trabajo de otros compañeros.


No es lícito aprovecharse del trabajo de los demás, a no ser que tengas su consentimiento. El plagio es una práctica inaceptable (además de ilegal).

28. Hablar mal a un cliente de otro compañero freelance

Es una estrategia bastante sucia y que, además, no te deja en buen lugar.

29. Dejar al cliente colgado en medio de un proyecto

Tu reputación caerá por los suelos sin ningún género de duda.

30. Trabajar sin un fondo de emergencia

Para hacer frente a cualquier imprevisto, lo más útil es que siempre tengas algo ahorrado. Eso te permitirá mantener tu independencia económica incluso en los momentos más duros.

¿Echas en falta alguna práctica de riesgo?

Puedes consultar el artículo 30 Spooky Freelancing Practices, publicado por Laura Spencer en FreelanceFolder.

viernes, 24 de agosto de 2012

Consejos para trabajar como freelance


La aparición de las nuevas tecnologías y el mayor acceso a Internet han posibilitado la creación de nuevas oportunidades laborales. Hoy puedes trabajar desde casa en lo que te gusta como freelancer.
Trabajar por cuenta propia es, como mínimo, una experiencia realizadora. Eso sí, nadie te dirá que es sencillo. Evidentemente es mucho más cómodo trabajar en un horario impuesto y en unas tareas designadas por otros.
Tendrás que prepararte, entre otras cosas, para realizar ciertas tareas que no están directamente relacionadas con el desarrollo en sí mismo, tales como la búsqueda de clientes, la gestión y seguimiento de pago de las facturas, algo de contabilidad, y otras actividades con las que deberás lidiar te guste o no.
En este artículo voy a tratar de ofrecerles algunos consejos personales que recomendaría seguir a cualquiera que desee aventurarse a entrar en el mundo del trabajo freelance.

1. En primer lugar, ponte un horario y cúmplelo; como en cualquier otro trabajo para profesionales, necesitarás invertir un determinado número de horas para obtener un beneficio económico suficiente. Si persigues obtener una vida personal plenamente compatible con tu trabajo, el fijar un máximo número de horas que dedicarás a tu vida profesional es casi indispensable.

2. Debes ser organizado. Es vital que como freelancer establezcas una estructura o sistema de trabajo, tal como si fueras un trabajador independiente ya que no debes perder de vista nunca que te pagarán por tu trabajo.

3. Resulta imprescindible preparar la documentación necesaria para presentar nuestro trabajo y que, de este modo, empresas o particulares nos conozcan y decidan contratarnos. Dependiendo de la actividad realizada, se dispondrá de portafolios con ejemplos de las funciones realizadas, un book de fotografías en caso de ser fotógrafo y, por supuesto, un currículum actualizado en el que se especifiquen tanto los conocimientos como la experiencia laboral.

4. Deberás ser profesional. Esto determinará la forma en la que serás visto por quien te contrate y además cómo te sentirás respecto a tus trabajos.  

5. Los contactos son fundamentales sobre todo para aquellos que se inician como profesional freelance. Es importante crear una base de datos que recoja a las empresas que podrían estar interesadas en nuestra labor y, en caso de contar con contactos procedentes de antiguas experiencias profesionales, incorporarlos.

Crea un perfil en LinkedIn, Xing  u otras redes de contacto profesional, agrega a todo aquel que conozcas, e intenta completar tu currículum lo más detalladamente que te sea posible en ellos. Busca también aquellos grupos relacionados con tus conocimientos, y únete a ellos.

Por último, date de alta también en redes o listas de correo más especializadas, que tengan que ver con la actividad que normalmente desarrollas. Muchas empresas van en busca de profesionales independientes en estas redes.

6. Actualidad.  Asigna un tiempo fijo a la semana que dedicarás a tu propia formación, y respétalo como si de otro proyecto se tratase. Piensa en cuáles son tus puntos débiles, qué temas te gustaría reforzar, y ve por ellos. 

7. Una vez captes la atención de los primeros clientes, debes atender a todas sus sugerencias y ofrecerles las soluciones que buscan. Además, será necesario que establezcas unos horarios de trabajo que te permitan organizar todo el trabajo pues, aunque las funciones no se realicen en una oficina, necesitan de una planificación y unos tiempos.

8. Establecer precios. Otro factor fundamental es informarse acerca de los precios del mercado en la actividad realizada y, en caso de ser posible, ofrecer los más económicos como valor añadido a tu trabajo.

9. Fidelización. Además de mantenerte informado sobre las nuevas tendencias, debes ofrecer a tus clientes nuevas posibilidades que les mantengan fieles a tu trabajo.

10. Si te encuentras en una época de poco trabajo, y aún no quieres darte unas vacaciones, visita las ofertas de trabajo freelance en busca de actividades que puedas desarrollar. Seguramente no sean las mejor pagadas, pero si te ves apurado, siempre puedes recurrir a ellas para obtener algo de liquidez y darte a conocer aún más.

11. Es importante que fijes límites, para ti y respecto a los demás. Trabajar freelance tiene múltiples beneficios, uno de ellos es la flexibilidad y el hecho de que tú serás tu propio jefe pero no debes olvidar que para tener éxito esa libertad debe tener sus límites.
Además, debes recordarles a quienes te rodean que el hecho de estar trabajando  en tu casa no implica que estarás disponible para todo el mundo y cuando lo deseen. 

viernes, 17 de agosto de 2012

Ocho errores que comete un freelance poco profesional


Queremos profundizar precisamente en las malas prácticas y en esos errores de bulto que pueden costarnos un buen trabajo freelance.

Un portfolio de baja calidad

Un portfolio de baja calidad, o que esté por debajo de la media de nuestro sector, puede conseguir espantar a más de un cliente. Y no sólo hablamos de que la calidad del trabajo sea mala, sino que a lo mejor los trabajamos que incluimos son antiguos, o no pone de relieve las características que se están pidiendo en el trabajo para el que nos hemos preparado.
O peor aún, que intentemos vendernos en el mundo del trabajo freelance sin tener nada que mostrar.

Sin respuesta

Aunque parezca mentira, la gestión del correo electrónico no suele ser uno de los puntos fuertes para muchos freelancers, especialmente para los más “creativos”. Y es una pena porque muchas veces llegan muchos mails en los que se pide más información o en los que se contacta para un posible trabajo desde casa y se quedan sin responder, o se responden tarde y mal.
A veces esto se produce cuando el freelance tiene una alta carga de trabajo para profesionales, sin pensar en que aunque no pueda asumir un encargo extra, sí que puede crear una relación que puede ofrecer frutos más adelante. La solución más sencilla es reservar un espacio cada día para gestionar el correo electrónico, echando mano de todas esas buenas prácticas de las que tantas veces os hemos hablado.

Errores tipográficos

Controla que tu página Web, tu blog corporativo, los e-mails que mandas, etc. no contengan no sólo ningún error ortográfico sino también tipográfico. Cualquier errata que contengan se disparará como una alarma en nuestro posible cliente, ya que si cometemos esos errores al “vendernos”, ¿Qué haremos con su encargo?

Sin referencias

Conseguir buenas referencias forma parte del proceso de construir nuestra marca personal. Si nadie está dispuesto a decir públicamente que hemos hecho un buen trabajo freelance, que somos serios y profesionales, que cumplimos con la entrega, etc. daremos una impresión amateur y podemos alejar a más de un posible cliente.

No lo comprendes

Después de un intercambio de opiniones, tu posible cliente llega a la conclusión de que no eres capaz de comprender qué es lo que  te está pidiendo o que no eres capaz de adaptarte a sus necesidades.
Esto puede producirse cuando al querer ahorrar tiempo en tu gestión de correo electrónico, haces una lectura diagonal de los mails que te llegan, enviando como contestación respuesta pre-definidas y genéricas, que no tienen en cuenta una problemática concreta.

No sabes venderte

El trabajo desde casa por internet tiene muchísima competencia así que tienes que preguntarte esto: ¿Por qué eres el mejor en tu campo? ¿Por qué eres el profesional perfecto para llevar adelante ese encargo? Hay miles de freelancers “ahí fuera” que hacen lo mismo que tú así que...¿Por qué debería confiar en ti?

Cuidado con las redes sociales

Las redes sociales son por supuesto una de las mejores herramientas que tienen los que tiene un trabajo freelance para promocionarse, pero también son herramientas que les dejan “expuestos”. Muchos clientes van a querer investigar nuestra reputación on-line antes de apostar por nosotros.
Cuidar al máximo la imagen que estamos trasladando a la Red es fundamental, porque un pequeño error puede hacer que paguemos meses de buen trabajo y dedicación.

Falta de entusiasmo

Cuando las aptitudes profesionales y las habilidades de varios de los freelancers que se postulan ante vacantes de empleo son similares, entran en cancha otros factores.
Uno de los más decisivos es el entusiasmo que muestre el profesional por el proyecto que se le está presentando. Alguien que esté desando ponerse manos a la obra y que demuestre que realmente quiere el proyecto, tiene muchas posibilidades de conseguirlo.

viernes, 29 de junio de 2012

Cómo relanzar tu carrera como freelance

La carrera como trabajo freelance no es precisamente un camino de rosas y seguramente a más de uno, se le haya atragantado en algún momento de su vida. Por este motivo, más que a abandonar, te animamos a relanzar tu carrera como profesionales independientes y para ello, te mostramos algunos consejos sobre los que poder trabajar.



1. Aumenta tus tarifas

Aumentar nuestras tarifas puede sonar como mínimo contradictorio, en un momento de crisis económica como el actual. No obstante, si consideras que tu trabajo para freelance está por encima de la media, tus tarifas también deberían estarlo, sobre todo porque a los buenos cliente no les importa pagar ese “extra” que desprenden los productos de calidad.


2. Evita los clientes problemáticos

Los conoces de sobra. Puedes sentirlos incluso desde la primera llamada. Sabes desde el principio que “ese cliente me va a traer problemas”. Evítalos como si fuera la peor de las enfermedades, incluso aunque creas que los necesitas para “sobrevivir”. Recurre a ellos en última instancia, cuando hayas descartado cualquier otra posibilidad.


3. Reflexiona sobre tu carrera

Tómate un día “libre” para reflexionar sobre tu carrera como trabajador freelance. Intenta determinar hacia dónde te diriges como profesional y hacia dónde te gustaría estar dirigiéndote en realidad. Toma las medidas necesarias para corregir tu dirección.


4. Decídete por un nicho

No se puede ser el mejor en todo. Puede que tengas conocimiento de HTML, CSS, WordPress, Joomla, Drupal, PHP, etc. y que ofrezcas a tus clientes todo tipo de productos, porque al diversificar piensas que tu cartera será mayor.


Sin embargo, si te centras en dos o tres productos, la calidad de tu trabajo por internet será mucho mayor, los clientes lo apreciarán y podrás aplicar el punto 1. de esta lista.


5. Establece alianzas

Una vez que te has dado cuenta de que trabajas mejor centrándote en un nicho, puede que te encuentres con clientes que no entiendan por ejemplo que diseñas pero no eres programador php freelance su página web, o viceversa. Intenta contactar con otros freelancers especializados para crear alianzas y ofrecer un producto más completo.


6. ¿Cómo trabajan los demás?

Por descontado no eres el único profesional freelance del mundo y probablemente, tampoco eres el mejor. Intenta pasar tiempo con otros freelancers. Descubre cómo trabajan, cuáles son sus rutinas, aprende aquellas cosas que hacen mejor que tú.


7. Establece un espacio de trabajo tranquilo

Quizás te “motive” trabajar con cierta música de fondo, pero lo que sin lugar a dudas afecta a tu productividad es que además de esa “música de fondo” tengas encendida la televisión, escuches el partido de tu equipo favorito por la radio y que en tu casa haya más personas “de las necesarias” interrumpiendo tu trabajo en casa a cada momento.


8. Encuentra tu principal fortaleza

¿Qué es lo que te diferencia de lo miles de freelancers que compiten directamente contigo, incluso en tu mismo nicho? Todos prometen ser lo mejores en comunicación, todos prometen cumplir con los plazos de entrega, y ser fabulosos en su terreno pero además de estos lugares comunes…¿qué es lo que te diferencia?


9. Leer

Leer es una de las claves de tu éxito como freelance. Al leer puedes descubrir mejores ideas para tu trabajo desde casa por internet, puedes adquirir nuevas habilidades, o incluso incorporar un nuevo enfoque a tu carrera profesional.


10. Da el primer paso

¿Cuándo fue la última vez que llamaste a uno de tus clientes para preguntarle como le habían ido las navidades? Intenta mantener una política de comunicación activa, y reserva un tiempo de la semana para hacer esas “llamadas de rigor” que hagan ver que sigues activo.


11. ¿Has probado el Co-working?

Si en casa no encuentras la tranquilidad suficiente para trabajar, o si trabajas mejor rodeado de otras personas, quizás deberías probar a trabajar en un centro de Co-working. 


12. Tu propio proyecto Open-Source

Buena parte de tu trabajo como freelance consiste en ser un gran relaciones públicas, conocer a las personas indicadas, esas que te pueden ayudar cuando lo necesitas o que te pueden presentar a un posible cliente. Una buena forma de comenzar a conocer a esas personas es creando tu propio proyecto “Open-Source” e implicando a la comunidad.


13. Repasa tus contratos

¿Cuándo fue la última vez que repasaste o que leíste la “letra pequeña” de esos contratos que haces firmar a tus clientes? Sí, esos contratos en los que, entre otras cosas estableces plazos de entrega, cláusulas por las que puedes abandonar un encargo, etc. Tómate un tiempo para repasarlas de nuevo e introduce los cambios que consideres necesarios.

viernes, 8 de junio de 2012

Lo peor que te puede pasar como Freelance


Este artículo habla sobre aquellos errores que podemos cometer una o dos veces cuando somos principiantes, pero que nos pueden condicionar el resto de nuestra carrera si no prestamos la suficiente atención. 
1. Trabajar sin contrato
Por supuesto, todos los que tienen trabajos para freelance que empiezan, sobre todo cuando no tienen una cartera de clientes consolidada, tienden a “cobrar en negro”, y damos por supuesto que en estos casos no hay ningún tipo de contrato más allá de una mera formalización verbal.
Sin embargo, si realmente nos queremos dedicar a nuestra profesión, esto tiene que cambiar lo más rápidamente posible. Nunca nos van a tomar en serio a menos que seamos profesionales independientes, que emitamos nuestras propias facturas y coticemos a la seguridad social por ello.
Sin estos pre requisitos básicos, siemrpe estaremos en una posición de inferioridad manifiesta con respecto a nuestros clientes y tarde o temprano nos lo van a hacer pagar.
2. Trabajar para cualquier cliente
A menudo, el hecho de que estemos “cortos de efectivo”, nos lleva a ignorar deliberadamente todas las señales negativas que nos está enviando un potencial cliente.
Desde el primer momento vemos los riesgos que puede representar trabajar para él, lo complicadas que pueden volverse las situaciones, o lo mucho que vamos a tener que pelear para que nos paguen lo justo… pero necesitamos el dinero y aceptamos el encargo.
Cuando más tarde las cosas parecen ir mejor porque hemos conseguido otros clientes, nos damos cuenta que seguimos enganchado a ese primer encargo que nunca debimos aceptar.
3. No cumplir con los plazos de entrega, no acudir a las citas
Uno de los principales errores que cometen los que poseen un empleo desde casa es olvidarse del hecho de que en el 99% de los casos, el cliente tiene la razón.
De hecho, si hay algo que puede achacársele a este colectivo es que en demasiadas ocasiones es poco formal y falla al cumplir con las expectativas mínimas que le son exigibles: que entregue su trabajo a tiempo y que esté disponible cuando se le necesita.
Por si esto fuera poco, muchos, imbuidos por una especie de “aura de gurú” llegan incluso a menospreciar el trabajo para profesionales que se les está encargando, apoyándose en una teórica falta de conocimientos técnicos del cliente que encarga el mismo.
La falta de profesionalidad y el exceso de vanidad son dos de las peores prácticas en las que podemos caer, dos de las prácticas (terriblemente comunes) que debemos evitar a toda costa.
4. Comenzar a trabajar sin cobrar una parte por adelantado
Este suele ser un error muy común en el mundo de ofertas freelance España y en cualquier país del mundo y que suelen cometer tanto los que empiezan como los más experimentados. Siempre que aceptemos un encargo deberíamos estar en posición de negociar un anticipo, especialmente si no se trata precisamente de un proyecto corto.
Esto no debe interpretarse como una falta de confianza hacia el cliente, sino de hacerle saber que se ha comprometido con nosotros, que ha contratado un servicio profesional.
El cliente sabe desde el primer momento que está pagando por el tiempo y el trabajo de alguien y va a sentirse mucho más interesado porque la comunicación y el flujo de trabajo sea de la mejor forma posible.
5. Cobrar poco
La inseguridad inherente a los trabajos freelance debe reflejarse en nuestras tarifas. Cuando cobramos poco y seguimos una política de “tirar los precios” no sólo nos estamos devaluando como profesional frente a los ojos de nuestros clientes (que no van a dudar a la hora de aprovecharse de nosotros) sino que estamos devaluando el trabajo de todo el colectivo, de toda nuestra profesión.
De hecho, los “profesionales” que se anuncian cobrando la mitad que otros, ofertando tarifas ridículas, suelen ser vistos con muy malos ojos dentro de su profesión, despiertan no pocas animadversiones y a la larga pueden encontrar más de una puerta cerrada.
6. Asumir una carga de trabajo excesiva
Una de las consecuencias de incurrir en el error anterior es que para mantener un nivel de vida digno, vamos a tener que asumir muchos más encargos que  otros profesionales freelance que se anuncie a precios razonables. 
Por otro lado, es probable que este asumir un trabajo excesivo nos vaya a llevar directamente hacia el error número tres (no cumplir con los encargos, plazos de entrega, citas, etc.).
Consecuencia de todo lo anterior es que después de un tiempo cometiendo los errores 3, 5 y 6, encontraremos nuestra reputación más que devaluada y sobre una carrera que podía ser prometedora, se proyectarán largas sombras.
7. No incluir una clásula de penalización en caso que el cliente quiera romper con nosotros
No vamos a engañarnos. Las cosas, por muy buenos que seamos, no siempre funcionan como deberían. A veces el cliente no termina gustarle cómo estamos trabajando, o quizás ha conocido a otra persona que considera que podría hacer las cosas mejor, independientemente de que nuestro trabajo sea bueno.
Un freelance profesional es el que sabe anticiparse a estos teóricos/posibles contratiempos, y por eso incluye en el contrato que le une a su cliente una cláusula en el que el cliente se compromete a pagar un tanto por ciento de todo el encargo si éste decide poner fin a la relación contractual antes de que finalice el proyecto.
8. Entregar el trabajo antes de haber cobrado
En demasiadas ocasiones muchos diseñadores gráficos, programador php freelance, periodistas, etc. se han llevado las manos a la cabeza cuando han descubierto que esa empresa que había contratado sus servicios, no tenía ninguna intención de pagar.
Y lo que es peor. En más de una ocasión han constantado que esto iba a ser así después de haber entregado el trabajo. Como norma general nunca hay que entregar todo el proyecto hasta que no tengamos la garantía que vamos a cobrar por nuestro esfuerzo.
Bien porque hemos recibido un anticipo, bien porque se trata de una empresa con la que ya hemos trabajo con anterioridad, cualquier nuevo cliente debemos ponerlo “en cuarentena” porque nunca sabemos qué puede pasar (a menos que sea una empresa de reputación notoria).
¿Significa esto que debemos “chantajear” al cliente? Ni mucho menos. El diseñador siempre debe por ejemplo, enviar su trabajo con una marca de agua que sólo eliminará después de haber cobrado; el periodista sólo anticipará la mitad de ese reportaje tan extenso que está preparando, etc. En definitiva, sólo es profesional que es capaz de visualizar los posibles escenarios a los que va a tener que enfrentarse, es aquél que a su vez, va a llegar más lejos.