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viernes, 17 de agosto de 2012

Ocho errores que comete un freelance poco profesional


Queremos profundizar precisamente en las malas prácticas y en esos errores de bulto que pueden costarnos un buen trabajo freelance.

Un portfolio de baja calidad

Un portfolio de baja calidad, o que esté por debajo de la media de nuestro sector, puede conseguir espantar a más de un cliente. Y no sólo hablamos de que la calidad del trabajo sea mala, sino que a lo mejor los trabajamos que incluimos son antiguos, o no pone de relieve las características que se están pidiendo en el trabajo para el que nos hemos preparado.
O peor aún, que intentemos vendernos en el mundo del trabajo freelance sin tener nada que mostrar.

Sin respuesta

Aunque parezca mentira, la gestión del correo electrónico no suele ser uno de los puntos fuertes para muchos freelancers, especialmente para los más “creativos”. Y es una pena porque muchas veces llegan muchos mails en los que se pide más información o en los que se contacta para un posible trabajo desde casa y se quedan sin responder, o se responden tarde y mal.
A veces esto se produce cuando el freelance tiene una alta carga de trabajo para profesionales, sin pensar en que aunque no pueda asumir un encargo extra, sí que puede crear una relación que puede ofrecer frutos más adelante. La solución más sencilla es reservar un espacio cada día para gestionar el correo electrónico, echando mano de todas esas buenas prácticas de las que tantas veces os hemos hablado.

Errores tipográficos

Controla que tu página Web, tu blog corporativo, los e-mails que mandas, etc. no contengan no sólo ningún error ortográfico sino también tipográfico. Cualquier errata que contengan se disparará como una alarma en nuestro posible cliente, ya que si cometemos esos errores al “vendernos”, ¿Qué haremos con su encargo?

Sin referencias

Conseguir buenas referencias forma parte del proceso de construir nuestra marca personal. Si nadie está dispuesto a decir públicamente que hemos hecho un buen trabajo freelance, que somos serios y profesionales, que cumplimos con la entrega, etc. daremos una impresión amateur y podemos alejar a más de un posible cliente.

No lo comprendes

Después de un intercambio de opiniones, tu posible cliente llega a la conclusión de que no eres capaz de comprender qué es lo que  te está pidiendo o que no eres capaz de adaptarte a sus necesidades.
Esto puede producirse cuando al querer ahorrar tiempo en tu gestión de correo electrónico, haces una lectura diagonal de los mails que te llegan, enviando como contestación respuesta pre-definidas y genéricas, que no tienen en cuenta una problemática concreta.

No sabes venderte

El trabajo desde casa por internet tiene muchísima competencia así que tienes que preguntarte esto: ¿Por qué eres el mejor en tu campo? ¿Por qué eres el profesional perfecto para llevar adelante ese encargo? Hay miles de freelancers “ahí fuera” que hacen lo mismo que tú así que...¿Por qué debería confiar en ti?

Cuidado con las redes sociales

Las redes sociales son por supuesto una de las mejores herramientas que tienen los que tiene un trabajo freelance para promocionarse, pero también son herramientas que les dejan “expuestos”. Muchos clientes van a querer investigar nuestra reputación on-line antes de apostar por nosotros.
Cuidar al máximo la imagen que estamos trasladando a la Red es fundamental, porque un pequeño error puede hacer que paguemos meses de buen trabajo y dedicación.

Falta de entusiasmo

Cuando las aptitudes profesionales y las habilidades de varios de los freelancers que se postulan ante vacantes de empleo son similares, entran en cancha otros factores.
Uno de los más decisivos es el entusiasmo que muestre el profesional por el proyecto que se le está presentando. Alguien que esté desando ponerse manos a la obra y que demuestre que realmente quiere el proyecto, tiene muchas posibilidades de conseguirlo.

viernes, 8 de junio de 2012

Lo peor que te puede pasar como Freelance


Este artículo habla sobre aquellos errores que podemos cometer una o dos veces cuando somos principiantes, pero que nos pueden condicionar el resto de nuestra carrera si no prestamos la suficiente atención. 
1. Trabajar sin contrato
Por supuesto, todos los que tienen trabajos para freelance que empiezan, sobre todo cuando no tienen una cartera de clientes consolidada, tienden a “cobrar en negro”, y damos por supuesto que en estos casos no hay ningún tipo de contrato más allá de una mera formalización verbal.
Sin embargo, si realmente nos queremos dedicar a nuestra profesión, esto tiene que cambiar lo más rápidamente posible. Nunca nos van a tomar en serio a menos que seamos profesionales independientes, que emitamos nuestras propias facturas y coticemos a la seguridad social por ello.
Sin estos pre requisitos básicos, siemrpe estaremos en una posición de inferioridad manifiesta con respecto a nuestros clientes y tarde o temprano nos lo van a hacer pagar.
2. Trabajar para cualquier cliente
A menudo, el hecho de que estemos “cortos de efectivo”, nos lleva a ignorar deliberadamente todas las señales negativas que nos está enviando un potencial cliente.
Desde el primer momento vemos los riesgos que puede representar trabajar para él, lo complicadas que pueden volverse las situaciones, o lo mucho que vamos a tener que pelear para que nos paguen lo justo… pero necesitamos el dinero y aceptamos el encargo.
Cuando más tarde las cosas parecen ir mejor porque hemos conseguido otros clientes, nos damos cuenta que seguimos enganchado a ese primer encargo que nunca debimos aceptar.
3. No cumplir con los plazos de entrega, no acudir a las citas
Uno de los principales errores que cometen los que poseen un empleo desde casa es olvidarse del hecho de que en el 99% de los casos, el cliente tiene la razón.
De hecho, si hay algo que puede achacársele a este colectivo es que en demasiadas ocasiones es poco formal y falla al cumplir con las expectativas mínimas que le son exigibles: que entregue su trabajo a tiempo y que esté disponible cuando se le necesita.
Por si esto fuera poco, muchos, imbuidos por una especie de “aura de gurú” llegan incluso a menospreciar el trabajo para profesionales que se les está encargando, apoyándose en una teórica falta de conocimientos técnicos del cliente que encarga el mismo.
La falta de profesionalidad y el exceso de vanidad son dos de las peores prácticas en las que podemos caer, dos de las prácticas (terriblemente comunes) que debemos evitar a toda costa.
4. Comenzar a trabajar sin cobrar una parte por adelantado
Este suele ser un error muy común en el mundo de ofertas freelance España y en cualquier país del mundo y que suelen cometer tanto los que empiezan como los más experimentados. Siempre que aceptemos un encargo deberíamos estar en posición de negociar un anticipo, especialmente si no se trata precisamente de un proyecto corto.
Esto no debe interpretarse como una falta de confianza hacia el cliente, sino de hacerle saber que se ha comprometido con nosotros, que ha contratado un servicio profesional.
El cliente sabe desde el primer momento que está pagando por el tiempo y el trabajo de alguien y va a sentirse mucho más interesado porque la comunicación y el flujo de trabajo sea de la mejor forma posible.
5. Cobrar poco
La inseguridad inherente a los trabajos freelance debe reflejarse en nuestras tarifas. Cuando cobramos poco y seguimos una política de “tirar los precios” no sólo nos estamos devaluando como profesional frente a los ojos de nuestros clientes (que no van a dudar a la hora de aprovecharse de nosotros) sino que estamos devaluando el trabajo de todo el colectivo, de toda nuestra profesión.
De hecho, los “profesionales” que se anuncian cobrando la mitad que otros, ofertando tarifas ridículas, suelen ser vistos con muy malos ojos dentro de su profesión, despiertan no pocas animadversiones y a la larga pueden encontrar más de una puerta cerrada.
6. Asumir una carga de trabajo excesiva
Una de las consecuencias de incurrir en el error anterior es que para mantener un nivel de vida digno, vamos a tener que asumir muchos más encargos que  otros profesionales freelance que se anuncie a precios razonables. 
Por otro lado, es probable que este asumir un trabajo excesivo nos vaya a llevar directamente hacia el error número tres (no cumplir con los encargos, plazos de entrega, citas, etc.).
Consecuencia de todo lo anterior es que después de un tiempo cometiendo los errores 3, 5 y 6, encontraremos nuestra reputación más que devaluada y sobre una carrera que podía ser prometedora, se proyectarán largas sombras.
7. No incluir una clásula de penalización en caso que el cliente quiera romper con nosotros
No vamos a engañarnos. Las cosas, por muy buenos que seamos, no siempre funcionan como deberían. A veces el cliente no termina gustarle cómo estamos trabajando, o quizás ha conocido a otra persona que considera que podría hacer las cosas mejor, independientemente de que nuestro trabajo sea bueno.
Un freelance profesional es el que sabe anticiparse a estos teóricos/posibles contratiempos, y por eso incluye en el contrato que le une a su cliente una cláusula en el que el cliente se compromete a pagar un tanto por ciento de todo el encargo si éste decide poner fin a la relación contractual antes de que finalice el proyecto.
8. Entregar el trabajo antes de haber cobrado
En demasiadas ocasiones muchos diseñadores gráficos, programador php freelance, periodistas, etc. se han llevado las manos a la cabeza cuando han descubierto que esa empresa que había contratado sus servicios, no tenía ninguna intención de pagar.
Y lo que es peor. En más de una ocasión han constantado que esto iba a ser así después de haber entregado el trabajo. Como norma general nunca hay que entregar todo el proyecto hasta que no tengamos la garantía que vamos a cobrar por nuestro esfuerzo.
Bien porque hemos recibido un anticipo, bien porque se trata de una empresa con la que ya hemos trabajo con anterioridad, cualquier nuevo cliente debemos ponerlo “en cuarentena” porque nunca sabemos qué puede pasar (a menos que sea una empresa de reputación notoria).
¿Significa esto que debemos “chantajear” al cliente? Ni mucho menos. El diseñador siempre debe por ejemplo, enviar su trabajo con una marca de agua que sólo eliminará después de haber cobrado; el periodista sólo anticipará la mitad de ese reportaje tan extenso que está preparando, etc. En definitiva, sólo es profesional que es capaz de visualizar los posibles escenarios a los que va a tener que enfrentarse, es aquél que a su vez, va a llegar más lejos.


miércoles, 23 de mayo de 2012

10 razones por las que las empresas contratan a un freelance


Normalmente nos fijamos en aquellas cualidades que nos pueden hacer destacar para obtener un empleo para profesionales, o en esas otras prácticas que debemos evitar. Sin embargo, en pocas ocasiones adoptamos el punto de vista del cliente. ¿Qué es lo que mas valoran? ¿En qué se fijan? ¿Coinciden sus valores con los nuestros?

Precio

Aunque no es el factor más importante, lo cierto es que el precio sigue siendo uno de los elementos que más atren a las empresas a la hora de contratar profesionales freelance.
A nadie se le escapa que incluso, muchos clientes ponen el precio por encima de muchas otras cuestiones y por lo tanto, no es algo que podamos dejar de lado. No obstante, si lo que queremos es ganarnos la vida con un trabajo freelance por internet, el factor precio nunca puede ser el que tenga más peso.

Prestigio

Es cierto. Existen empresas y clientes que ofrecen trabajos para freelance basándose casi exclusivamente en su prestigio. Sin embargo, no son muchos los profesionales cuyo prestigio sea conocido más allá de un nicho muy concreto y por lo tanto, no deberíamos confiar demasiado en este factor.
Existen freelancers de prestigio, profesionales que son conocidos más allá de los foros y las redes sociales y que cobran muy bien por su trabajo pero repetimos, son una minoría.

Conveniencia

Uno de los grandes factores que motivan la contratación, por ejemplo, de un diseñador web freelance. Resulta más sencillo contratar al profesional que está en el lugar adecuado y en el momento justo que aquel otro con el que resulta difícil contactar.
Es mucho más sencillo contratar a un profesional que aparece en los primeros resultados de Google que otro que debemos buscar en un foro especializado…es más fácil contratar a alguien con presencia en redes sociales que a otro que no la tiene…y así un largo etc.
En el factor de conveniencia también habría que incluir la confianza. Es más fácil volver a contratar a ese freelance con el que hemos trabajado antes, que arriesgarnos a buscar a alguien nuevo.

Reputación

La reputación de una persona con un trabajo freelance España, Argentina, Colombia o en cualquier lugar del mundo, es su mayor activo. Debe ser protegida y defendida a capa y espada. Si hablan bien de nosotros, si somos recomendados, si la mayor parte de las críticas que obtenemos son positivas…estaremos en el buen camino para, algún día, llegar al punto dos: prestigio.
Una mala reputación en cambio, puede producir efectos devastadores. El poder de la mala reputación es muy superior al de la buena porque un único cliente, puede arruinar una trayectoria intachable.

Miedo

El miedo, aunque no lo creamos, puede ser un fuerte motivador para muchos clientes y empresas. Un cliente puede tener miedo de apostar por nuestros servicios, o al revés, puede temer el no hacerlo, también puede existir un temor por poner vacantes freelance al conocer muy bien mercado.
Si detectamos ese miedo, lo mejor que podemos hacer es intentar averiguar dónde se encuentra su origen, qué es lo que lo motiva y por supuesto, actuar en consecuencia si es posible.

Expectativas

En cierto modo, el negocio del trabajo freelance se basa en crear expectativas y por supuesto, ser capaces de responder a las mismas. Si nuestros clientes esperan grandes cosas de nosotros y somos capaces de proporcionárselas, la posibilidad de que repitan es muy alta.
Ni que decir tiene que hay que saber generar las expectativas con las que creemos que podemos cumplir. De nada nos sirve prometer algo que ya sabemos que no vamos a poder hacer por el simple hecho de ganar un cliente.

Confianza

Una inmensa mayoría de las relaciones entre empresas, y por supuesto entre empresas y freelancers, se basa en la confianza.  Esta confianza es especialmente intensa cuando la relación se produce a distancia por el trabajo por internet, y más aún, cuando todo el contacto que mantienen las partes son llamadas telefónicas o unos cuantos e-mails. Si no generamos confianza, no hay negocio. Así de simple.

Relaciones personales

Las relaciones personales que mantenemos o que podemos mantener con un potencial cliente, sirven de base y cimentan esa confianza de la que hablábamos en el punto anterior.
Si somos capaces de mantener una buena relación, y si esa relación puede escapar (aunque sea un poco) del terreno puramente profesional, aumentaremos enormemente nuestras posibilidades.

Valor añadido

Hay miles de freelancers que probablemente hacen lo mismo que nosotros a un precio muy similar así que…¿Cuál es nuestro valor añadido? ¿Qué es lo que nos va a diferenciar de nuestra competencia? Hay que tener muy claro este punto porque en último término, nuestro cliente puede tenerlo muy en cuenta.

Promociones, ofertas y descuentos

A nadie le amarga un dulce. El freelance debe conocer las bases de una buena negociación y por supuesto, saber venderse. Puede que tengamos nuestras “tarifas oficiales” pero también puede que dependiendo del tipo de cliente, y sobre todo, de lo que podamos obtener después de ese primer encargo, nos convenga dar un trato más “amable”.