martes, 30 de abril de 2013

Cómo mejorar el sitio web de un profesional freelance


Te proponemos 8 buenos consejos que te ayudarán a mejorar la eficacia del sitio web que utilizas para promocionar tu actividad profesional:

1. Apunta bien hacia tu público objetivo


Antes de nada, debes plantearte la pregunta clave: ¿qué es lo que quieres conseguir con tu sitio web?

Estas son algunas de las opciones más comunes:

-Captar nuevos clientes a través de un buen posicionamiento
-Conseguir que los clientes se pongan en contacto contigo
-Utilizarla la página como escaparate para dar a conocer tus mejores trabajos profesionales
Pero existen muchas más. Define primero tu objetivo, y construye después tu sitio web conforme a ese objetivo.

2. Diseño profesional y actualizado


Un diseño amateur, desordenado o pasado de moda transmitirá una pésima impresión inicial a tus clientes potenciales; una impresión que, después, resultará difícil de corregir.

El aspecto de un sitio web condiciona de forma directa nuestra elección como clientes. Si el aspecto es bueno, nos transmite seguridad: entendemos que hay un buen profesional detrás, alguien que se preocupa y se esfuerza por hacer bien las cosas.

Y al revés. Un diseño chapucero o desactualizado nos hace dudar, y posterga nuestra elección de compra o contratación, pues entendemos que no hay nadie solvente detrás, y que posiblemente el negocio no funcione como debería.

Esto no significa que el diseño de tu página web deba ser complejo ni sofisticado (siempre debe ir acorde con tus recursos). Puede ser muy sencillo, pero siempre debe parecer profesional.

3. Textos cuidados


Ten en cuenta siempre que los textos constituyen, en la mayor parte de los casos, nuestra principal herramienta para transmitir el mensaje que queremos transmitir a los visitantes y posibles clientes. Por eso merecen cuidado y atención.

Construye los mensajes de acuerdo a tu objetivo principal, y ajusta el tono de  según el público objetivo al que te vas a dirigir.

Comprueba que los mensajes sean claros, concisos, correctos y comprensibles.

Sé directo, y aporta la  información que el usuario necesita para tomar su elección: datos sobre productos y servicios, etc.

Todo lo que escribas podrá ser utilizado en tu contra, así que mide siempre las palabras que utilizas, y piénsatelo dos veces antes de publicar, por ejemplo, tus tarifas.

4. Apoyos multimedia


Los tiempos en los que el único elemento multimedia de los sitios web era una intro Flash han pasado a la historia.

Ahora puedes -y debes- combinar todos los recursos multimedia para reforzar tu mensaje, promocionar tus productos y servicios y hacerlos más atractivos: vídeos, galerías de fotos, presentaciones comerciales, archivos de audio, etc.

Afortunadamente, cada vez resulta más sencillo y económico generar y difundir contenidos multimedia, incluso para alguien que no es un experto.

5. Usa el blog


El blog de tu sitio web te ayudará a entablar un diálogo directo con tus posibles clientes, y te permitirá mantener una canal de comunicación actualizado, con lo que además contribuirás a mejorar tu posicionamiento web.

6. Integración de redes sociales


Las redes sociales se han convertido en importantes canales de Marketing, y la actividad que mantienes en Facebook, Twitter o LinkedIn debería quedar reflejada también en tu sitio web.

Como mínimo, deberías incluir los enlaces correspondientes en la home. Si lo estimas necesario, también puedes incorporar a tu sitio web los plugins que reflejan cualquier actualización realizada a través de esos canales.

7. Facilidad de uso


Recuerda siempre que “menos es más”, muy especialmente cuando los recursos son limitados, tal y como suele ocurrir en el caso de los profesionales que poseen un trabajo freelance. Por eso, lo más importante es conseguir que el sitio web sea práctico y funcional, que sirva a los objetivos que te has marcado empleando el mínimo de recursos.

Los usuarios no han entrado en tu sitio web para “quedar fascinados” -a no ser que seas diseñador- sino para conseguir una información muy concreta. Lo importante es que la estructura de navegación y los contenidos de tu sitio web se adapten al objetivo principal que te has marcado, y no al revés.

La sencillez es fundamental: cuanto más sencilla es la navegación, más fácil y más rápido resulta para el usuario conseguir lo que está buscando.

Simplifica los procesos, reduce los pasos, elimina todo aquello que no sea fundamental. El usuario te lo agradecerá.

8. Construye una relación


Aprovecha las herramientas que te ofrece el sitio web para construir una nueva relación con tus clientes potenciales, y para reforzar la relación comercial con tus clientes actuales:

-mail de contacto
-petición online de presupuestos
-respuestas personalizadas a los mensajes del blog
-participación en las redes sociales (esencialmente Twitter y FaceBook)
-creación de una lista de correos, a través de la cual puedes enviar una newsletter promocional cada cierto tiempo



jueves, 18 de abril de 2013

Claves para un negocio exitoso


Empezar una nueva empresa nunca es fácil, cada año cientos de empresas deben cerrar, mientras que solo algunas pocas sobreviven a los primeros 3 años de vida y una cantidad mínima supera los 5 años en el mercado.

No existe una fórmula mágica que garantice el éxito en los negocios, sin embargo, hay ciertos puntos en que expertos del mundo empresarial y emprendedores exitosos, coinciden como claves para que un emprendimiento logre convertirse en una gran empresa rentable y sostenible.

Un negocio se empieza con la finalidad de hacerlo exitoso, por eso hoy les traigo unas claves para lograr este objetivo:

1. Define las razones para iniciar tu negocio

Muchas personas con un trabajo freelance que inician su negocio solo con la idea de hacer dinero y ante el primer obstáculo se rinden. El dinero no es una prioridad al iniciar, y las razones que los deben guiar es la pasión, deseos de superación e ideales de cambiar el mundo.

Toma una hoja e identifica al menos 3 razones (además de ganar dinero) por las cuales aventurarte a abrir un negocio y asumir los riesgos que ello conlleva, una vez hayas encontrado estas razones tendrás siempre motivos para seguir adelante aunque las ganancias del negocio al principio no sean las esperadas.

2. Encuentra una buena idea de negocio:

Este paso es fundamental, ya que será el cimiento de tu negocio. La idea debe ser sobre algo que te apasione, que ofrezca una ventaja diferencial respecto a lo que ofrece la competencia y sobre todo que resuelva un problema o necesidad de tus clientes.

Las ideas de negocio perfectas no existen. La mayoría de los trabajadores freelance se quedan toda la vida esperando un negocio rentable y sin riesgo, y finalmente nunca emprenden porque no tienen “la mejor idea”.

3. Estudia tu mercado

Antes de empezar un negocio debes conocer muy bien cuál es la oferta de productos existentes que sean parecidos a los que deseas comercializar. Para ello, debes visitar los negocios de tu futura competencia, observar y hacer muchas preguntas a los dueños, al personal y a los clientes. Toma nota de los horarios de atención, los precios, la variedad de productos o servicios, así como de la calidad de los mismos. Trata de averiguar cuáles son los más apreciados y los más criticados por los clientes.

Esta labor requiere de toda tu concentración, debes tomar una hoja y responder:

¿Cuál es mi producto o servicio?
¿Voy a fabricar el producto o solo a comercializarlo?
¿A quién voy a venderle?
¿Qué medio voy a utilizar para llevar mi producto a manos del cliente?
¿Qué tiene mi producto que no tenga el de la competencia?

Y toda pregunta relacionada con el cómo vas a desarrollar tu idea de negocios.

4. Define bien a tu cliente

Para que tu negocio tenga posibilidades de éxito, antes de lanzarlo, debes concentrarte en la tarea de conocer a tus clientes como si fueran la palma de tu mano. Debes saber bien el género de tu público objetivo, edad, ingresos, gustos, necesidades y frecuencia de compra. Sin embargo, una vez que tu negocio ya esté caminando, puedes descubrir mucha información sobre tus clientes que te será de utilidad para mantenerlos satisfechos, así como para saber qué nuevos productos puedes venderles.

5. Desarrolla un concepto y una marca

Cuando tienes claro quiénes son tus clientes y qué les quieres vender, entonces puedes pensar mejor cuál debe ser la identidad de tu marca, es decir, lo que distinguirá a tu producto o negocio del resto de productos similares que hay en el mercado. Debes recordar que existe una diferencia entre lo que lo que uno vende y lo que la gente compra: uno puede vender zapatos, pero la gente, al adquirirlos, desea comprar status. Por ello, en tu negocio debes tener claro qué ilusión satisfacer en tus clientes para saber cómo podrás complacerlos. Cuando tienes clara la identidad de tu marca, piensa entonces en el nombre que le darás. Debes elegirlo con atención, ya que los consumidores establecen una relación emocional con las marcas y el nombre de las mismas contribuye o no con ello. Luego debes buscar un logotipo para la marca que sea de fácil recordación para tus clientes, tanto fonéticamente, como de manera visual.

6. Elabora un buen plan de negocios

El plan de negocios es un gran paradigma empresarial, la mayoría de los emprendedores los elaboran sin siquiera tener la menor idea de su utilidad.

Un plan de negocios te permite organizar tu idea y simular su rendimiento en el mercado, pero OJO, no pierdas demasiado el tiempo elaborando un plan, solo trata de organizar un buen documento (lo más corto posible) y pasa del plan a la acción sin pensarlo dos veces.

Además el plan de negocios es indispensable cuando no cuentas con capital propio para emprender, la mayoría de fuentes de financiación querrán conocer detalladamente tu negocio.

7. Arma un buen equipo de trabajo

Emprender un negocio de manera individual resulta muy difícil. Es necesario contar con el apoyo de colaboradores, pero al comenzar un negocio, debes contar con el personal mínimo. Recuerda que una de las razones por las que más negocios quiebran es porque no pueden solventar los gastos fijos.

Encontrar un equipo de personas que se comprometan y se apasionen igual que tú por tú proyecto no es fácil, pero es indispensable que cuentes con el apoyo y el complemento de un buen equipo. Debes asegurarte que sean personas honradas, además que el equipo se logre complementar y que sean especialistas para el trabajo para profesionales que se les asignará en cada área respectiva.

Los expertos recomiendan buscar personas complementarias, con ideales y pensamientos distintos a los nuestros. Los miembros de tu equipo deben ser positivos y darte fortaleza y animo cuando sientas ganas de echar todo por la borda.

8. Financia tu negocio adecuadamente

Al emprender, los ánimos de querer ser una empresa muy grande, serán altos, sin embargo lo sensato es empezar con una estructura pequeña.

Evita caer en el error del “sobre endeudamiento”, al principio tendrás que minimizar los gastos lo más que puedas. En caso de tener que recurrir al mercado financiero en busca de dinero, compara las diferentes tasas de interés y toma las más bajas y aquella que te brinde facilidades de pago.

9. Busca un local estratégico y decóralo

Debes buscar un local que esté ubicado en una zona acorde a tu público objetivo, sobre todo, a su edad y nivel socioeconómico. Es bueno estar en un lugar donde haya movimiento comercial o mucho tránsito. A la hora de decorar, piensa nuevamente en tu identidad.

10. Planea bien tus procesos

Antes de iniciar un negocio debes planear bien todo tu proceso de producción, para poder saber el personal que necesitas y sus características, así como también la tecnología que requieres. Como parte de tus procesos tienes que diseñar un sistema logístico que te facilite estar bien abastecido y llevar un inventario sobre tus productos. Tener bien definido tus procesos, te ayudará a ser más eficiente, a tener un buen control de calidad y a evitar demoras que molesten a los clientes.

11. Aprovecha al máximo el marketing barato 

Cuanto más esté tu negocio en la mente de la gente, más clientes tendrá. Por ello son bienvenidos todos los mecanismos promocionales que utilices tanto dentro de tu negocio (afiches, viñetas que te dan los mismos proveedores, carteles con ofertas) como fuera de él (volantes, radio, internet). Hoy en día, las redes sociales significan una gran oportunidad para hacer conocida tu empresa. Son baratas y se popularizan de inmediato. Saca provecho de eso.

Pero si bien todo lo mencionado es muy útil, lo cierto es que la mejor publicidad es la que realizarán de boca en boca los clientes satisfechos.

12. Ocúpate de la atención al cliente

Si la mejor publicidad es hecha por los clientes, es obvio que si tienes un negocio, sea cual sea, ocuparte de la atención al cliente debe ser tu prioridad. El buen servicio te da ventajas sobre la competencia y para ello debes contar con el personal idóneo. Además, tu equipo de trabajo para profesionales debe ser parejo, porque los clientes nunca olvidan una mala experiencia..

13. Aprende todo acerca de tu negocio

Conocer a tus clientes, proveedores y competencia será fundamental para hacer competitivo tu negocio. Debes escuchar a tu entorno, dale a tus clientes lo que quieren, crea relaciones mutuamente beneficiosas con tus proveedores y analiza la estrategia de tu competencia.

Asistir a ruedas de negocios y ferias empresariales es otra buena idea de capacitación, además de los libros y seminarios que te permitan adquirir estrategias para implementar en tu negocio. También puedes hacer masters, cursos, diplomados, etc. para actualizarte del mercado día a día, si no tienes el dinero existen muchas instituciones que otorgan becas universitarias para realizar este tipo de estudios.

14. No bajes mucho tus precios

Si bien, cobrar barato es una técnica efectiva para atraer nuevos clientes, no es recomendable bajar mucho los precios hasta dejar de obtener flujo de caja. Recuerda que siempre pueden aparecer costos imprevistos y eso hará que tengas que ajustar tus precios con el transcurso del tiempo.

Finalmente puedes leer muchos consejos, escuchar recomendaciones de amigos y familiares, pero el real aprendizaje dependerá de cuanto aprendas de tus propios errores y del día a día en tu empresa: trabajando, equivocándote y acertando.

miércoles, 10 de abril de 2013

Te encuentras buscando un trabajo freelance?

La competencia laboral y la posibilidad de encontrar una opción realmente beneficiosa es más limitada, de ahí que el mercado laboral pone a flote un modelo de desarrollo profesional, con una interesante aceptación -aún para los que ya tienen un empleo-, se trata del trabajador freelance.

¿Cuántas veces no has oído? 


"Haré un trabajo desde casa y en mi tiempo disponible". Sea que lo tomes como una segunda fuente de dinero o en forma fija, este esquema implica ciertas características, que debes considerar para crear ofertas para trabajar freelance de valor y que se ‘coticen' tus servicios.
Generalmente,realizar un trabajo freelance se asocia con un profesional que tiene, en cierta medida, disponibilidad para administrar mejor su tiempo y trabajar en más de un proyecto.

"A muchas compañías les resulta cómodo contratar bajo esta modalidad, porque no las obliga a otorgar prestaciones o a gastar en infraestructura para que los empleados realicen su trabajo, siendo un ahorro para ellos".

Un aspecto importante en esta modalidad es la experiencia. Hay que tener una carpeta con trabajos que avalen tus capacidades y la calidad de las propuestas, así contarás con más herramientas para vender un proyecto.
Quienes decidan tener un trabajo freelance, en forma fija o como segundo ingreso, deben ser tolerantes, observadores y creativos, pues no se trata de vender un simple servicio, sino de responder a una necesidad o, más específico, ofrecer un proyecto con valor agregado.

A su vez, un freelance puede trabajar "hasta más horas", porque siempre busca nuevas propuestas que le representen un ingreso económico y la posibilidad de ampliar su experiencia.

Por ello, algunas cualidades importantes en quien decide operar bajo este modelo, son: paciencia, disposición, actitud de servicio, aprender a aceptar errores, tener conocimiento pleno de los clientes y ser muy disciplinado.

La aventura de tener un trabajo desde casa es ‘dura', pues se tiene que competir agresivamente sin peder la cordialidad.

Por ejemplo, si un empleador te pide que le organices un proyecto y de repente lo cancela, debes hacerle ver que tu tiempo e ingenio tiene un precio, sin embargo la manera en que se lo indiques debe ser cordial, pues no sabes qué tipo de contacto puede representarte en un futuro.

Manos a la obra

La mentalidad de la persona que realiza un trabajo desde casa se enfoca en ofrecer un servicio diferenciado. Para cumplir ese objetivo debes descubrir y dar a conocer tu marca propia, con ello tus proyectos serán mejor valorados. He aquí el concepto aplicado Personal Branding (marca propia), que ha sido utilizado por varios gurús como Tom Peters, Gary Hamel y Peter Drucker.

1. Distingue tu oferta

Para que tu trabajo freelance prospere es fundamental que sepas desde el principio lo que vas a ofrecer, a quién y cómo. Piensa en tu sello distintivo, por ejemplo: ser un experto en sacar adelante ‘bomberazos', en generar propuestas y materiales de un día para otro porque tienes los contactos, o que manejas información de primer nivel porque tienes mucho tiempo desenvolviéndote en un mismo ámbito. Cada quien tiene un sello particular, piensa en el tuyo.

2. Agenda en mano.

La habilidad de respuesta, es decir la velocidad con que atiendes los requerimientos de tu cliente, es lo que marca la diferencia en un trabajo de freelance y uno de los grandes valores a cuidar para recibir otros proyectos. Esto significa que debes tener muy claro si cuentas con la capacidad y tiempo para cumplir con esa característica.

3. Disciplina. 

Puedes caer en la tentación de no organizarte (sobre todo si ya tienes un primer ingreso de fijo). Es vital desarrollar una estrategia de trabajo y cumplirla. Decide cuántas horas invertirás en este trabajo freelance, de cuánto tiempo dispones para ir a cobrarlo (hacer trámites administrativos) y para buscar nuevas ofertas.

4. Analiza tu mercado

Ofrecer proyectos "sin ton ni son" puede representarte pérdidas. Define quiénes son tus clientes potenciales y por qué. Averigua qué experiencia han tenido algunas otras personas que trabajen para ellos. Sé claro en investigar su dinámica de operaciones; forma de pago; la metodología para solicitarte un proyecto o cambios en el mismo; los tiempos de entrega; analiza si debes pasar antes una prueba, ente otros datos que consideres de interés para ingresar una oportunidad en esa organización.

5. Competencia

Para distinguirte además de dominar tu propio trabajo debes conocer el de otros. Observa cómo se mueven los demás freelancer en su campo de trabajo y haz una lista de las cualidades que esas personas reúnen, y por las cuales han sido requeridos por las empresas.

6. Finanzas en orden

La mayoría de los profesionales independientes cobran con recibos de honorarios o por derechos de autor, esto implica regularizar tu actividad en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Parece insignificante pero es fundamental que destines un espacio a esta actividad, en especial a los futuros trámites que debas realizar.

7. Capacitación

Incorporar nuevos conocimientos te permite generar mejores propuestas. Los expertos recomiendan dedicar como mínimo 10% de tu tiempo a la investigación y a la capacitación. Piensa cómo podrías cumplir con esta característica, bajo el esquema laboral que tengas actualmente. Diversificar tus proyectos, permitirá que te identifiquen como un profesional que aporta ideas y soluciones innovadoras.

8. Calidad no cantidad

Cuando una persona hace trabajo freelance, regularmente cree que lo mejor es tomar unos, dos y cientos de proyectos para generar grandes ingresos, el riesgo es que con tanta entrega pendiente pierdas calidad.

8. Tiende tu red

Para un trabajador independiente su mejor herramienta es el Networking (red de contactos); debes trabajar en ella, desde crear tu agenda hasta fomentar el vínculo con cada uno de los contactos. Esfuérzate por llevar a tu negocio cambios que no te generen un gran desembolso, como enviar correos electrónicos para darle seguimiento a tus entregas, hacer nuevas propuestas y agradecer a las fuentes que te ayudaron en esta labor.

9. Cuentas claras, amistades largas. Las prácticas de fidelización, es decir, trabajar en forma continua con una empresa, en esta modalidad, deben aplicarse según un principio básico "mide que tan rentable es cada cliente, clasifícalos de acuerdo a quien repunta tus ganancias o quién te aportaría más si ofrecieras un detalle adicional.

jueves, 28 de marzo de 2013

30 prácticas freelance de alto riesgo


En Freelancefolder han elaborado una lista con algunas de las prácticas que pueden resultar más arriesgadas para tu trabajo freelance. Las hemos completado con nuestros puntos de vista:

1. No informarte sobre un nuevo cliente


No tengas ninguna duda: tu cliente ha obtenido información sobre ti antes de contratarte, ya sea preguntando a otros clientes o buscando en Internet. Y es normal que así sea. Tú también deberías “investigar” un poco para comprobar que ese cliente no ha dado problemas anteriormente, por ejemplo, a la hora de pagar las facturas.

2. No solicitar una parte del pago por adelantado


Si el cliente es nuevo, y no tienes referencias sobre él, deberías solicitar el pago de una parte por adelantado. De esta forma, si algo sale mal, al menos cobrarás una parte del trabajo freelance.

3. Iniciar el trabajo antes de llegar a un acuerdo formal


Antes de empezar a trabajar, asegúrate de que el cliente ha dado el visto bueno al presupuesto y está dispuesto a arrancar el proyecto. No sería la primera vez que, después de un par de días en los que has intentado adelantar trabajo, el cliente te comunica que se echa para atrás.

4. Arrancar el proyecto antes de entender qué es lo que el cliente quiere


No te pongas manos a la obra hasta que estés completamente seguro de haber entendido qué es lo que el cliente busca. Es mejor preguntar todo lo necesario en ese momento, insistiendo las veces que haga falta. De lo contrario puede que, una semana más tarde, descubras que vas por el camino equivocado.

5. Intentar ser el profesional más barato en tu área de especialidad


La lucha por ofrecer el precio más bajo suele ser suicida: cualquier otro profesional, en cualquier otra parte del mundo, puede ofrecer un precio más ajustado en cualquier momento y, por si fuera poco, tu trabajo freelance puede convertirse en una commodity.

Además, si rebajas demasiado tus tarifas, los ingresos que conseguirás no te servirán para llegar a fin de mes. Incluso si este método te permite conseguir muchos clientes, solo tienes dos manos y un cerebro, y difícilmente podrás atenderlos a todos a la vez.

6. Trabajar gratis para conseguir después un buen proyecto


Las promesas se las suele llevar el viento: por muy suculento que sea el proyecto prometido, es fácil que tu aventura con ese cliente acabe en el momento que te niegues a seguir trabajando gratis. No dejes que te utilicen.

7. No repasar tu trabajo con cuidado antes de entregárselo al cliente


El último repaso es crítico: nos permite descubrir y corregir errores, limar imperfecciones, afinar detalles… En definitiva, es el que muchas veces nos permite entregar un trabajo de alta calidad.

Este repaso final puede marcar la diferencia entre un buen profesional y un profesional excelente.

8. Gestionar mal el tiempo


Busca un sistema y unas herramientas de gestión del tiempo que te permitan entregar los proyectos en las fechas previstas. Si, a pesar de todos tus esfuerzos, no lo consigues, será el momento de revisar tus estimaciones.

9. Renunciar a una presencia online


En el entorno actual no queda otra alternativa: tienes que trabajar tu presencia en Internet utilizando tu web, tu blog y la participación en redes sociales. Todas estas herramientas te servirán como altavoz para difundir tu trabajo.

10. No analizar lo que los clientes opinan y piensan de tu trabajo


Deberías estar preparado para detectar tanto tus puntos fuertes como tus debilidades. La mejor manera de hacerlo es saber qué piensan tus clientes de ti y de tu trabajo, y qué opiniones van vertiendo en la red y entre sus conocidos.

11. Tardar demasiado en responder a un cliente


¿Cuanto tiempo transcurre desde que recibes una petición de información -o presupuesto- hasta que contestas? Tu cliente no quiere esperar, y enseguida dará prioridad a otros proveedores. Organiza tu tiempo de forma que, aunque tengas trabajo, seas capaz de responder enseguida a tus clientes potenciales.

12. Convertirse en un quejica y un gruñón


¿Estás todo el día quejándote en público? ¿Los contenidos que publicas en Internet -en tu blog, en Twitter, etc.- siempre se centran en los aspectos negativos del trabajo? Si es así, no debe extrañarte que los clientes prefieran no trabajar contigo…

13. No poner al día tus conocimientos


La tecnología cambia a toda velocidad. Las necesidades y las exigencias de los clientes también. Aparecen nuevas herramientas, nuevos enfoques, nuevas formas de hacer las cosas.
Parte de tu trabajo consiste, precisamente, en estar siempre al día para ofrecer al cliente la solución más eficaz. Por eso, aunque tengas mucho trabajo desde casa, tienes que sacar el tiempo necesario para seguir creciendo y aprendiendo.

14. Trabajar con medios técnicos atrasados


No se trata de contar siempre con la última novedad tecnológica (semejante gasto acabaría con tu negocio). Pero debes tener en cuenta que un equipo informático obsoleto ralentiza tu trabajo y te hace perder tiempo y dinero. Lo más normal es que tengas que renovar tu equipo cada 2 ó 3 años.

15. Descontrol en los gastos


Si no llevas un control de tus gastos, es fácil que un día, casi por sorpresa, te encuentres en números rojos. Anota bien todos tus gastos y conserva todas las facturas para obtener las desgravaciones fiscales que te corresponden.

16. Subestimar el tiempo que lleva realizar cada proyecto


Tendemos a aceptar todos los proyectos que nos ofrecen. El trabajo se amontona y esto hace que muchas veces resulte imposible ajustarse a las fechas comprometidas. Para justificarlo, nos engañamos a nosotros mismos: realizamos estimaciones poco realistas, en las que todo sale a la perfección y finalizamos los proyectos en un tiempo récord… La realidad se encarga de ponernos en nuestro sitio: llegan los retrasos y las quejas -justificadas- del cliente.
Cada proyecto requiere su tiempo, y es preferible comunicar al cliente que no vamos a poder abordar el suyo hasta cuando tengamos tiempo disponible.

17. No solicitar ayuda cuando la necesitas


Cuando estás bloqueado/a, lo más útil es solicitar ayuda. Las circunstancias pueden ser muchas: un problema informático, una duda a la hora de pagar impuestos, problemas para llevar las cuentas, o incluso un exceso de trabajo para el que necesitas la ayuda de otro profesional.

18. Navegar y jugar con el ordenador en vez de trabajar


No importa las horas que pases delante de la pantalla: si no te centras en las tareas del trabajo, ese tiempo no sirve. No te engañes a ti mismo: navegar, jugar con el ordenador, participar en redes sociales no cuenta como trabajo realizado, y no va a hacer que finalices los proyectos a tiempo.

19. No descansar, ni reservar tiempo para tus vacaciones


Todo el mundo necesita descansar de vez en cuando para cargar baterías y volver al trabajo con energía renovada. Programa tus descansos diarios y cúmplelos. Aunque tengas un montón de proyectos pendientes también debes encontrar un hueco para tus vacaciones. De lo contrario, en un par de años estarás cansado de tu profesión.

20. Procrastinar / dejar el trabajo para más adelante


Hay personas que nunca encuentran el momento adecuado para realizar el trabajo. Lo van posponiendo y, cuando el día de la entrega está cerca, ya es demasiado tarde. Evidentemente esta actitud es muy complicada de mantener para un profesional freelance.
De hecho, lo mejor que puedes hacer es adelantar trabajo, de forma que, aunque surja un imprevisto, siempre serás capaz de reaccionar.

21. Entrar en modo pánico


Cuando las cosas se ponen feas, cuando algo sale mal, lo último que debes hacer es perder los nervios. Conserva la calma. Ya sabes que el pánico no va a ayudarte a resolver ningún problema.

22. Dejar escapar las oportunidades de negocio


Es muy fácil dejar que las oportunidades se escapen cuando estás demasiado ocupado/a con el día a día de los proyectos. Pero debes tener en cuenta que si no atiendes las peticiones de presupuesto e información de los clientes potenciales, más adelante puedes encontrarte sin trabajo. Entonces las echarás en falta.

23. No aumentar tus presupuestos/tarifas cuando el alcance del trabajo supera lo acordado


No pierdas de vista nunca el alcance del proyecto que has acordado. Es importante que comuniques al cliente, y que traslades al preci0 final, los esfuerzos y las peticiones “extra”, porque de lo contrario acabarás perdiendo dinero.

24. No sacar tiempo para tu familia y amigos


Tu negocio es importante, pero si te impide dedicar el tiempo necesario a tu familia y amigos, puede que el esfuerzo no merezca la pena. A la larga, puedes acabar lamentándolo.

25. No cumplir los plazos de entrega


Los plazos de entrega están para algo. Intenta cumplirlos siempre y, en el caso de que te resulte imposible, comunícaselo al cliente con antelación.


Y todavía hay prácticas más arriesgadas:

26. Hablar mal de un cliente en tu blog, o en las redes sociales


A menos que estés seguro de que el cliente es un estafador, será mejor que te guardes tus opiniones para ti mismo. Es difícil que un cliente acepte trabajar con alguien que va hablando mal de la gente.

27. Plagiar el trabajo de otros compañeros.


No es lícito aprovecharse del trabajo de los demás, a no ser que tengas su consentimiento. El plagio es una práctica inaceptable (además de ilegal).

28. Hablar mal a un cliente de otro compañero freelance

Es una estrategia bastante sucia y que, además, no te deja en buen lugar.

29. Dejar al cliente colgado en medio de un proyecto

Tu reputación caerá por los suelos sin ningún género de duda.

30. Trabajar sin un fondo de emergencia

Para hacer frente a cualquier imprevisto, lo más útil es que siempre tengas algo ahorrado. Eso te permitirá mantener tu independencia económica incluso en los momentos más duros.

¿Echas en falta alguna práctica de riesgo?

Puedes consultar el artículo 30 Spooky Freelancing Practices, publicado por Laura Spencer en FreelanceFolder.

martes, 2 de octubre de 2012

Cómo conseguir tus primeros clientes siendo freelance


Si bien es cierto que cuando comenzamos a ser conocidos en nuestra profesión, obtener nuevos proyectos en los que trabajar es relativamente sencillo, los freelancers que están dando sus primeros pasos se las ven y se las desean a la hora de conquistar a sus primeros clientes.
¿Qué pasos hemos de dar para conseguir nuestros primeros proyectos? ¿Dónde debemos buscar? ¿Cómo nos tenemos que promocionar? En este artículo les ofrecemos algunas pistas imprescindibles para todos los que se inician en este mundo. 
No te centres exclusivamente en los portales para Freelancers
Cuando no tenemos clientes, una tendencia lógica y natural es apuntarnos a portales de empleo que se dirigen exclusivamente al colectivo Freelance. Tal y como nos cuentan en Freelance Folder, algunos como eLance, Guru o Freelancer reúnen a miles de profesionales que diariamente ofrecen sus servicios en las más diversas áreas. En España, ejemplos parecidos los tenemos en Infolancer, o Trabajo Freelance.com
Aunque puede parecer una buena forma de encontrar un trabajo freelance, el problema de estos portales es que se basan en un sistema de pujas que suele acabar perjudicando al profesional, ya que su funcionamiento encierra un elemento que no podemos sino tildar de “malévolo”. La idea es sencilla. Una empresa o un cliente publica un aviso clasificado con una oferta en la que detalla lo que está dispuesto a pagar, y deja que los aspirantes se “peguen” entre ellos realizando pujas cada vez más bajas. 
Si realmente no tenemos nada mejor que hacer puede ser un sitio en el que empezar, pero siempre teniendo en cuenta que puede que lo que recibamos a cambio no merezca la pena del esfuerzo invertido.
Estar en todos los sitios a la vez
Una de las principales razones por la que los potenciales clientes pueden acabar dando con tus servicios/portafolio es porque acabas por aparecer en todos los sitios imaginables. Tus comentarios son apreciados en una gran cantidad de blogs especializados, e incluso colaboras activamente en los mismos escribiendo posts para ellos. Comienzas a tener un blog personal más que interesante, y tus cuentas en Facebook y Twitter tienen cada vez más seguidores. 
Por supuesto, tu perfil en LinkedIn es muy activo, ya que constantemente participas en debates relacionados con tu profesión, y has llegado incluso a ser moderador o administrador de tu propio grupo. El concepto como podemos ver es muy sencillo. Más presencia on-line (si es de calidad) suele equivaler a más clientes.
Mejora tu portafolio
Cuando hablamos de un portafolio profesional, la palabra que nos interesa es precisamente la segunda:“Profesional”. Con esto queremos decir que tu portafolio no debería ser un espacio en el que colgar todos tus trabajos profesionales o material creativo desarrollado a lo largo de los años. Debe ser un espacio en el que exponer exclusivamente lo mejor que sabes hacer, destacando únicamente los mejores trabajos.
En el caso de los portfolios, está demostrado que “menos es más”, y que a ojos de un cliente tiene más peso 10 trabajos expuestos de una altísima calidad, que 50 en los que se puede encontrar de todo. Procura además que sea lo más sencillo posible, potencia su usabilidad y recuerda que nada más entrar, el cliente debe saber qué es lo que estás vendiendo.
Escribe
Generalmente, los clientes quieren asegurarse de que van a contar con un especialista en un sector, no sólo capaz de desarrollar un buen trabajo, sino que además es reconocido por su comunidad. En este sentido, si tienen que elegir entre un freelance del que nunca han oído hablar, y otro que aparece con regularidad en varios blogs y que incluso ha escrito un libro, ¿a quién pensáis que va a elegir?
No se trata de escribir un libro, pero desde luego, los blogs son una forma fantástica de darnos a conocer. Existen incluso publicaciones especializadas que pagan por escribir artículos, lo cual puede ser un buen sitio en el que empezar.

Marketing a la antigua usanza
Aunque las redes sociales y el social media están en la boca de todos, no son la llave que te van a traer decenas de clientes llamando a tu puerta. A veces debemos ser nosotros los que demos un paso al frente y utilicemos algunas herramientas que siguen dando buenos resultados. Una de las mejores, aunque parezca mentira, sigue siendo enviar e-mails a “puerta fría”.
Basta con buscar el tipo de cliente que deseas en Google, y enviarle un mail en el que ofreces tus servicios. Puedes tener algunos e-mails ya preparados, aunque por supuesto, siempre es un detalle que le des cierto toque personalizado. 
Otra buena forma es dejándonos ver donde “se cuece” la acción. Muchos freelancers parecen padecer el síndrome de “no puedo salir de casa”. En cambio, una buena forma de conseguir clientes es dejándonos ver en reuniones, eventos especiales, seminarios, etc. 
Cuéntale a todo el mundo a qué te dedicas
¿Conoces la vieja expresión de…”Personalmente no conozco a la persona que necesitas pero tengo un amigo que sí conoce a la persona indicada”? Las posibilidades de encontrar clientes aumentan exponencialmente cuantas más personas sepan qué es lo que haces, cuáles son tus puntos fuertes, en qué sector te mueves como nadie, etc.
Incluye tu información de contacto en todos los sitios que puedas
Como indicábamos hace algunos párrafos, tu presencia on-line debe estar bien patente. Dedica unas horas cada semana en “promocionarte” en todos los sitios que te vengan a la mente. No basta con Facebook o LinkedIn, sino que tienes que ir mucho más allá. Piensa en foros de discusión, portales de anuncios, portafolios colaborativos, publicaciones on-line especializadas, etc. Sea donde sea, ahí tienes que estar  tú.
Que no parezca que estás desesperado por conseguir clientes
Es curioso como cuanto más trabajo tienes, más trabajo parece llegar a tu “bandeja de entrada”. Los clientes suelen huir “espantados” del freelance que aparentemente no tiene nada que hacer, que no está enfrascado en ningún proyecto o que dan la impresión de estar desesperados por conseguir un cliente. Cuando un freelance no tiene nada que hacer, el cliente como mínimo, lo encuentra muy sospechoso.
Tomado de: http://www.muypymes.com/2010/09/02/freelance-como-conseguir-tus-primeros-clientes